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CF Goicoechea
28 de oct. de 2018

Alma Mater

0 comentarios

Siento no haber asistido a la proyección por motivo vacacional, pero por los comentarios vertidos en el foro, parece que la película a gustado y ha suscitado una serie de comentarios (ánimo Txema no estás sólo en el patio de butacas de un teatro), y parece que los asistentes se van animando. Veo que se ha establecido discusión sobre el título de la película,(Alma Mater), y Juanra ha hecho una exposición extensa sobre el uso impropio del lenguaje, concreta mente con los latinismos. Ha puesto argumentos, cabreos y algún que otro taco y todo ello me parece muy bien. Sin ánimo de polemizar, yo he ido al castellano, en este caso al Espasa-Calpe de sinónimos y antónimos y para la palabra "alma" hay 34 acepciones. quizá por lo que contáis del argumento, las que en mi opinión se ajustan más son esfuerzo,energía, ánimo y voluntad. Si de mi dependiera hubiese utilizado el equivalente "coraje". Aunque "Madre Coraje" ya existe en una obra teatral de Bertolt Brecht y en varias organizaciones ONG y voluntariado.

Saludos. Pedro Madrid

Entradas más recientes
  • Nicolás Mediavilla
    28 de oct. de 2018

    El inicio de la película nos muestra a un anciano mirando por la ventana, que rompe a llorar. La imagen demoledora del exterior presagia el drama que vamos a ver. La foto fija de las vistas desde el balcón de la casa te enfrenta con el presente, con los estragos que la guerra ha causado en los edificios, y con el pasado, con los naranjos que decoran la calle, reflejo de tiempos mejores y ajenos a la sinrazón humana. La película ante todo me ha sugerido la fragilidad de las personas que se ven envueltas en conflictos bélicos cuyos intereses les son ajenos. Y esa fragilidad se muestra en la fe que los personajes tienen en su refugio, la casa en la que han transcurrido sus vidas y les ha dado seguridad, pero que ahora no es más segura que la cáscara que protege a un caracol en medio de una manada de elefantes. Sólo el recurso de aferrase a las rutinas, hacer deberes, tomar un té, limpiar la casa…tareas con las que la protagonista trata de mantener ocupados a los miembro de la familia, les proporciona esa sensación de seguridad, que es ficticia. Y en esta situación límite que viven los personajes, la historia nos plantea los dilemas trascendentales a los que el espectador deberá dar respuesta, ¿irse o quedarse?, ¿empezar de nuevo y vivir o no permitir que te echen de tu casa y arriesgarte a perder la vida?, ¿salir en ayuda del vecino abatido o callar y quedarte con la duda de si estará vivo? y por último, ¿te esconderías, como Oum Yazam o te sacrificarías por el resto, como Halima? Un saludo a todos.
  • evavazquez
    27 de oct. de 2018

    Agradeciendo el reconocimiento de Juanra, por la parte que me toca, tengo que decir que la RAE dice que “Alma mater”: “se emplea para referirse metafóricamente a una universidad, aludiendo a su función proveedora de alimento intelectual. Significa literalmente ‘madre nutricia”. Sin embargo, prosigue la RAE: “Es impropio, aunque frecuente hoy , el uso de esta locución con el sentido de ‘persona que da vida o impulso a algo’. Imaginé que éste y no otro fue el significado que quisieron darle quienes cambiaron el título original y promocionaron la película en nuestro país y por eso mi referencia a ello en la sinopsis de la página web. Creo que pensaron que el título original era menos atrayente, cosas del marketing. Con nuestro querido Juanra siempre aprendemos algo y es de agradecer que sea meticuloso en algunas cuestiones, como éstas que atañen al uso del lenguaje; por eso a la hora de publicar el anuncio de “El viaje de Nisha” he mencionado también su título en inglés (el título original es noruego, pero Juanra desconoce esa lengua –de momento-). Respecto al fondo de la película, que es lo que mas me importa, me quedo con tres comentarios brillantes del foro. De uno de ellos fue responsable Txema al aludir a la escena de “el motor” de esa familia sobre la mesa de madera del comedor de su casa. Ciertamente, la imagen de Yazan tumbada sobre la mesa, abrazándola, respirándola, impregnándose de ella, de esa materia prima natural y evocadora de aires de libertad, de espacios abiertos, ella, que vive encerrada en un piso que ha convertido en un fuerte y símbolo de su resistencia y de su rechazo a una guerra tan ajena a sus intereses. El responsable del segundo comentario brillante fue Miguel, para él la misma escena evocaba aferrarse a un objeto –la mesa de comedor- que ha reunido a su alrededor a toda la familia infinidad de veces con anterioridad a la guerra, y que permanece ahí, esperando poder volver a convocarlos a todos en un contexto diferente. Y el tercer comentario –que no recuerdo con seguridad su dueño, así que no lo menciono- hizo referencia a la verdad desnudada por la niña pequeña cuando le pide perdón a Halima, porque no le deseaba ningún mal, pero si algo malo debía de ocurrir prefería que fuera a ella. El director pone en boca de una niña una verdad dolorosa. No deseamos el mal de nadie, pero si algo malo tiene que pasar, preferimos que le pase a otro. Real y crudo. Una gran película, que ha generado unos comentarios estupendos.
  • bermejoarnaiz
    27 de oct. de 2018

    Hola a todos: Interesante ciclo el de ‘Límites’ y excelentes películas para la introspección. Ya hace algún tiempo que no escribo porque no tenía gran cosa que decir, pero hoy sí. El pasado martes se proyectó en Perseo la película titulada ‘Alma Mater’. Si la película me pareció excelente, el título me parece un tremendo despropósito, pero sobre esto escribiré más adelante. Para mí, es una película dura, claustrofóbica, que llega hasta los adentros, hasta lo más interior del ánimo. Todo lo que ocurre en aquel piso podría ocurrir en cualquier casa, en cualquier guerra, en cualquier época. Parece que el tiempo no es una variable; se respira el terror, el ansia de vivir, de que acabe la maldita guerra, y hay que jugarse la vida por un poco de agua. Voces y ruidos en las escaleras, traqueteo de lo que se adivina como disparos de ametralladora, lejanos ruidos de motores cuyo estruendo de muerte se va acercando, y los pobres civiles rezando para que no suelten su mortífera carga; suspiros de alivio cuando una vez más se alejan, y terrible ansiedad, sabiendo que volverán. Golpes en la puerta, que se clavan como saetas en el corazón, necrosando un trocito de él cada vez que se atranca o desatranca la puerta. Francotiradores que convierten los patios en zonas mortales y los saqueadores y violadores, gente sin escrúpulos que campan a sus anchas aumentando, si cabe, el sufrimiento de las personas que son víctimas de las barbaries bélicas. Oum, nuestra madre de familia, sufre como nadie intentando mantener el equilibrio de la rutina dentro de las paredes de una casa. Toma decisiones que de algún modo nos hacen que la veamos como alguien sin corazón. Está siempre ‘al límite’. Si actúa bien o mal, es relativo, ya que en ocasiones hay que actuar y no siempre se acierta. Si me preguntáis qué haría yo en todas las situaciones que a ella se le presentan y en las que siempre ‘decide’, yo diría: “Por favor, no me hagas esa pregunta”. Yo estoy en otro lugar, y aquí no pasan esas cosas”. Por Dios, ¿cómo puede haber tantas guerras en el mundo? ¿tan difícil es comprender que la paz más desventajosa es mejor que la guerra más justa? Todos los que vimos esta excelente película sufrimos, de un modo u otro, y como dice una gran periodista... “estos son los datos; suyas son las conclusiones”. Y ahora, permitidme mostrar y argumentar mi disconformidad con el título ‘Alma mater’, latinismo que, según algunos, “Se utiliza para referirse a una persona o cosa que actúa como impulsora o motor de algo”. Mi apreciado Fernando Lázaro Carreter, el hombre que dio vida a las palabras, Maestro de varias generaciones de estudiosos de la lengua y literatura española, escribió, en la primavera de 1997, ‘El dardo en la palabra’, un libro que, con el tiempo, ha adquirido el valor inestimable de un manual, que acabará por volverse imprescindible para el buen uso oral y escrito de nuestra lengua. Lo escribió contra el uso ignorante de nuestro idioma. De él extraigo lo siguiente: “...grande ha sido la presencia de expresiones latinas en todas las lenguas cultas; en español, por supuesto. Las expresiones latinas siguen gozando de predicamento, y hasta se diría que se han recrecido en los últimos tiempos. Entre decir, por ejemplo, que ‘de hecho, los resultados son los mismos’ o que lo son ‘de facto’, esto resulta preferible, porque eleva medio palmo la estatura de los hablantes. Si alguien confiesa ‘espontáneamente’, queda mucho mejor contado diciendo que lo ha hecho ‘de motu propio’, expresión donde sobra el ‘de’ y ha de escribirse y pronunciarse ‘proprio’. He aquí la única pena: que queriendo latinizar, se apalea el latín y se cometen disparates como estos. Entre las expresiones latinas más favorecedoras ahora, está esa de ‘alma mater’. Se jubila, por ejemplo, un director, y, en el gozo de su despedida, se dice de él que ha sido el ‘alma mater’ de la empresa. Impropio es que se le esté llamando ‘madre nutricia’, pero el resbalón trasluce amor. Más adecuado resulta que, de un ama de casa al modo antiguo, afirme el párroco en sus exequias que fue el ‘alma mater’ del hogar. La noble expresión latina estimula el grosor de las lágrimas”, como en esta película cuyo título original es ‘Insyriated’, vocablo que, aunque inexistente en inglés, podríamos traducir como ‘en cualquier lugar de Siria’. Y sigue Don Fernando “...nuestros oradores, en trance laudatorio, gustan colocarse el ‘alma mater’ en la boca como un clavel”, por eso cambian el título inicial de esta película. Aunque está claro que, en general, no saben lo que dicen. ”’Alma’ es el femenino de un adverbio latino, ‘almus’, que significa ‘nutricio’. También llamaron ‘alma mater’ los poetas latinos a Roma, materna con sus hijos. Después quedó para designar exclusivamente a la Universidad. Pero los exageradores modernos le han arrebatado la exclusiva. No se contentan con llamar al elogiado ‘alma’ (de la empresa, de la familia, del equipo), con el significado metafórico de ‘motor, energía, animadora’, sino que, buscando mayor énfasis -ya sabemos que se logra mediante alargamientos-, añaden a ‘alma’ lo de ‘mater’, con lo cual el elogiado pasa a serlo en calidad de madre, y no de alma. ¡qué barbaridad, teniendo en cuenta que en la locución latina no significa ‘alma’! (eso en latín, es ‘anima’).” ‘Alma mater’ solo hay una: La Universidad. Y no es discutible. Aunque frecuente hoy, es impropio el uso de esta locución con el sentido de ‘persona que da vida o impulso a algo’. Esto es debido a la confusión entre el adjetivo latino ‘alma’ y el sustantivo español ‘alma’; el primero lleva artículo femenino ‘la’ y el segundo artículo masculino ‘el’. “Hay ocasiones en que la cólera vence a mi escasa templanza, y me digo que no es injusto exigir a quienes, en definitiva, viven de la opinión pública, que tengan la cortesía de usarla bien y que, si se dejan maquillar el rostro para aparentar lustre en la pantalla, bien podrían atildar un poco su expresión cuando la exhiben ante el gentío. Es lo menos. ¿Y si probaran a dejar ‘Alma mater’ en paz, apta solo para rectores inaugurando cursos?”. Nuestra querida Oum, la excelente protagonista de la película, podría ser muchas cosas: guardiana familiar, corazón de leona, madre coraje, madre amable, madre admirable y hasta madre del buen consejo, pero nunca, jamás, ‘alma mater’ de nada. Y como esto me jode sobremanera -un taco bien puesto es tan necesario como un eructo- tengo que mostrar mi enfado contra aquellos que desalojan el significado castellano para hacer decir a los vocablos lo que no dicen. Ni mis queridas Eva y Lucía son el ‘alma mater’ de Perseo, ni mis no menos queridos Miguel y Nicolás son el ‘alma pater’. Todos ellos son el alma de este proyecto al que se dedican en cuerpo y alma. Y la ‘alma mater’ es la Universidad. Saludos, Juanra

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