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Txema
may. 2

PERSONAJE COMPLEJO

0 comentarios

Hola amigos,

Sobre todo me ha deslumbrado la complejidad del personaje protagonista; necesita sentirse querido pero me descolocaba su “cariño” por la mala bestia Simone, el otro gran personaje; y es que de éste solo recibe golpes tanto físicos como sobre todo morales, le corta el negocio del trapicheo y aun así le salva, le rompe su vida al quitarle la confianza que el barrio tenía en él y a pesar de eso no le traiciona. Dándole vueltas me vino a la cabeza la escena con la que empieza la peli y que nos asusta por su sorpresa, con ese perro agresivo que el amante de los animales termina amansando con paciencia y cariño, y entiendo que ve lo mismo en la alimaña que tiene a todo el barrio atemorizado, también ve esperanza en él y por eso se arriesga a perder el cariño que tiene de la vecindad.

Un grupo que no tiene la valentía de enfrentarse al matón y que sin embargo tiene la cobardía de apartar violentamente al débil.

De todas formas el protagonista no es un angelito, aunque nos simpatice esa escena en la que da un masaje a un perro que con sus gemidos se percibe una gran felicidad; se las apaña bien en un barrio que masca el delito.

Su gran aspiración material es conseguir dinero para viajar con su amada hija, a la que en una primera conversación trata de convencer de ir a un lugar cercano que es más barato y que en la segunda, la niña lo comprende, pero es él el que quiere darle sus soñados fondos marinos.

Pero la cárcel cambia a cualquiera, y sale con más agallas para enfrentarse a su antagonista; urde una venganza, pero todavía con la esperanza de domarle y que le pida disculpas, pero para salvar su propia vida tiene que acabar con la de él, en esa imagen pictórica terrible que recuerda a las pinturas más negras de Goya. Aunque más terrorífica es la escena que despide la película, cuando quiere recuperar el favor del grupo intentando enseñarles que había acabado con su problema y se ve la soledad del personaje, impresionante esa toma en primer término que refleja ese vacío al que ha llegado por la contradicción de sentirse el David que ha salvado a su entorno, con su incapacidad de haberle parado de otra forma que no sea matándole.

 

Un abrazo amigos

Entradas más recientes
  • evavazquez
    may. 4

    Hola Foro: Yo creo que el título de la película es muy acertado. Juanra, en su comentario, que me ha gustado mucho, habla de la necesidad de amistad, de la necesidad de compañía, menciona también la frase de Diógenes...pues bien, todo ello apoya aún más mi visión de Marcelo, coincidiendo con el último apunte de Pedro como el hombre-perro fiel que acompaña a Simone, que es el único que le busca, el único para el que no es invisible, aunque no sea más que para meterle en líos. Cuando está con el resto de sus vecinos, está, pero a nadie parece importarle demasiado qué piensa él -fijaos que cuando traman contratar a alguien para eliminar a Simone, todos los presentes manifiestan su opinión a excepción de Marcelo y nadie le pregunta. Marcelo lucha por no ser "invisible" y parece que lo es para casi todo el mundo, salvo para Simone. Y siguiendo con mi idea de su identificación figurada, me llamó poderosamente la atención la imagen final. Cuando grita pidiendo la atención de sus vecinos, anunciándoles que les ha solucionado el problema...ése tan molesto que tenían y les hacía la vida imposible... y no obtiene ninguna respuesta -invisibilidad total- y decide llevar su presa a pie de calle, donde todo el mundo pueda verla y permanece quieto, a la espera del merecido reconocimiento de su amo, cualquier amo, porque él será el perro de quien decida acariciarle el lomo. Esta imagen -potente para mí- me llevó a otra, cuando era niña y el gato que teníamos en casa -jamás entraba en la vivienda, ni dormía en nuestras camas, ni comía en nuestros platos- dejaba en el umbral de la puerta los sagutxus que mataba. Inmóvil, muy cerca de su pieza, esperando que mi madre saliera, lo viera y le acariciara el cogote reconociendo así su labor cumplida, convirtiéndolo así en un gato satisfecho. Eva
  • CF Goicoechea
    may. 2

    El director de la película nos mete en un pueblo triste y degradado de la costa sur italiana, sin asfaltar y con construcciones anodinas de pisos que parecen inacabados y con mucho cemento para contarnos una apesadumbrada historia con dos personajes antitéticos, un ex-boxeador drogadicto sin oficio ni beneficio, que tiene atemorizados a sus vecinos con el uso constante de la violencia física y que utiliza sus pequeños atracos y trapicheos para conseguir su ración diaria de cocaína. Por otra parte está su amigo, peluquero canino, débil física y moralmente, con una doble vida al lado de su amigo boxeador, donde abundan el riesgo y el peligro constantes, y que intenta ser agradable y servicial con sus vecinos al mismo tiempo. Separado de su mujer y con una hija pequeña a la que adora, se va metiendo a lo largo de la proyección en una especie de espiral que acaba como el rosario de la aurora, con la muerte del boxeador. Un total acierto por parte del director, tanto de los actores de los diferentes personajes que aparecen, como del desolador entorno físico donde transcurre la acción, para representar esta relación tóxica y descompensada entre los dos personajes principales, que lleva a un final desventurado, donde el peluquero canino vive una marginación total del resto que raya en la invisibilidad cercana a la nada existencial. Saludos. Pedro Madrid.
  • bermejoarnaiz
    may. 4

    Hola a todos: Ayer se proyectó Dogman en Perseo. ¿Me gustó la película? ¿No me gustó? Unas veces me gustan y otras no me gustan. Pero a mi modo de ver, la cuestión es otra: ¿me dice algo? ¿me lo grita? ¿me lo susurra? ¿me lo repite una y otra vez? Este tipo de cine se puede ver de muchas maneras, incluso desde un punto de vista ‘técnico’ que siempre es interesante pero que no estoy capacitado para valorar, salvo, claro está, en lo referente a la fotografía, que es un campo que me gusta de verdad. Una película como Dogman me transmitió muchas cosas; tantas, que podría llenar muchos folios, pero hay que resumir un poco. Comenzaré por el actor principal, Marcello, cuya interpretación me atrevo a calificar de ‘magistral’. La primera secuencia me asustó sobremanera al ver a un perro enorme y agresivo con el que tenía que lidiar Marcello. Sentí miedo, lo confieso, pero utilicé mi inteligencia para sobreponerme, pues mi experiencia en la vida siempre me dice que en el momento en que dejas de pensar en lo que puede pasar, empiezas a disfrutar de lo que está pasando. Y así fue: disfruté viendo a Marcello insuflar aire entre los belfos de la bestia que aparece en estado de relajación. Y fue el primer mensaje, que muestra a un hombrecillo de gran fragilidad, pero capaz de enfrentarse a una situación que aterraría a los más valientes. La traducción del título de la película podría ser hombre perro , lo cual no deja de ser curioso porque no está claro su significado, ya que nada tiene que ver con ‘hombre rana’, ‘hombre anuncio’, ‘hombre orquesta’... y sí con ‘hombre araña’, ‘hombre lobo’, pero también con ‘hombre de barba’, ‘hombre de la calle’, aunque acabe siendo ‘hombre de paja’, ‘hombre al agua’, y al final, ‘hombre del saco’ y ‘pobre hombre’. Hay una famosa frase que dice “cuanto más conozco a las personas, más quiero a mi perro” que erróneamente se atribuye al poeta inglés Lord Byron, y que en realidad fue acuñada por Diógenes, el filósofo griego. Alguien podría pensar que Marcello, una persona que ama a los animales, también odia a los humanos, y nada más lejos de la realidad, a mi juicio. Marcello es un personaje entrañable y tierno, con un gran corazón, aunque también con sus vicios y contradicciones, como cualquiera. Pero no, yo no vi a Marcello como un ser antisocial de esos que solo salen para renovar la necesidad de estar solos. Es cierto que está ‘tremendamente solo’, pero ¿quién no se ha sentido ‘solo’ alguna vez? Yo sí; y me sumerjo en una soledad que me hace sentir con más intensidad. ‘SOLOS’. Así, escrita en plural, forma un palíndromo —una palabra que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda—. Hasta su grafía parece decirnos que no hay vuelta de hoja: del derecho o del revés, estamos ‘SoloS'. Aunque nos definamos como animales sociales, aunque hayamos hecho de la solidaridad, la amistad, la hospitalidad y otras formas de relación un valor supremo, en el fondo, allá en lo más oscuro de nuestra conciencia, estamos solos. Nacemos solos, morimos solos y, mientras vivimos, nuestra sociabilidad se sustenta en una superficial capa de hipocresía o, si se prefiere, de buena educación. Preferimos apuntarnos a motivaciones estándar que nos hacen aceptables para el grupo y para nosotros mismos. En esas condiciones, la compañía resulta frágil y, en los momentos decisivos, a menudo decepciona. En esta película se pasa de lo etéreo a lo devastador con absoluta maestría; de la mayor de las ternuras a una inmisericorde crueldad. En esta película el protagonista es Marcello, pero todos los personajes tienen su historia, en un entorno en el que sobrevivir ya es bastante. Marcello acepta su realidad con resignación y valentía. Hay algo de inocencia y mucho de instinto de supervivencia que solo puede entenderse en el contexto de vulnerabilidad en la que vive Marcello. Pobre Marcello, tan feo como hermoso, tan triste como alegre, padre afectuoso y supuestamente marido fracasado, amigo fiel con un equivocado sentido de la lealtad, frágil e inocente, pero también maquiavélico. Un ser entrañable a quien, al terminar la película, podemos ver hecho un eccehomo, atenazado por la melancolía, y lo que es aún peor: invisible . Nadie supo ver cómo era Marcello. A nadie le importaba cómo era Marcello, ni los problemas que pudiera tener Marcello, ni si estaba o no estaba Marcello, ni si Marcello reía o lloraba, ni si Marcello estaba enfermo, ni si sufría, ni si necesitaba compañía —permítanme ustedes la abundancia de anáforas y polisíndeton—. Marcello solo buscaba amistad, compañía, cariño. Para Aristóteles, “la amistad es una de las necesidades más apremiantes de la vida de un hombre”. La vida resultaría insoportable sin la amistad, por muchos bienes materiales que alguien sea capaz de reunir. “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”, decía Maquiavelo. Pero Marcello no sabía aparentar. Él era un personaje sin dobleces, lo cual siempre ofrece un blanco más fácil. Caminaba por el filo de la navaja —metafóricamente hablando— como mucha gente. Esta película tiene infinidad de mensajes, o así me lo pareció. Gran película para mí, sin pensar si me ha gustado o no. ¿Cómo ver o entender a los Marcellos? El entrañable Principito decía: “He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: solo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos”. Muchos Marcellos son también ‘invisibles’, desgraciadamente. Un saludo a todos, Juanra

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