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bermejoarnaiz
31 de oct. de 2018

Querida NISHA: me duele hasta el aliento.

1 comentarios

 

Hola a todos:

Como dije en mi colaboración anterior, el ciclo ‘Límites’ ha sido muy interesante, con películas muy bien seleccionadas, y de todas ellas, me quedo con la última ‘El viaje de Nisha’, dura y difícil de digerir, pero tan real como la vida misma. Eso sí, sin quitar ni un ápice de veracidad ni admiración hacia el resto.

Después de mucha reflexión —y sufrimiento ¿por qué no decirlo? — me pongo a escribir en mi ordenador y resulta que las letras están un poco temblorosas y no saben qué decirme ahora que yo quiero decir algo con ellas. En una ocasión leí que escribir es “como soltar una caja de canicas de colores; todas buscan una esquina donde quedarse quietas”. Apoyo las muñecas y muevo los dedos nerviosamente, como si no supiera cómo transmitir lo que pienso, y me digo a mí mismo (permítase el pleonasmo) ¿por qué no firmas en blanco? porque para escribir lo que piensas, con el batiburrillo que tienes en la cabeza, tal vez sea mejor que lo dejes aquí y des la espalda a esa realidad que tanto duele. Pero también pienso que un papel en blanco asusta más que cualquier obscuridad.

La película es buena, muy buena y merece un comentario, por eso me decido a aporrear las teclas y a estrujarme el magín, con mi diccionario a un lado, pues mi lenguaje son los límites de mi mundo, y mi honestidad —aunque invisible— también a mi lado. Recuerdo que John Lennon decía que “ser honesto no te traerá muchos amigos, pero siempre te traerá los correctos”.

Según nos dijo mi querido Miguel —excelente presentación la suya—, la película está inspirada en la propia historia de la directora Iram Haq, y “trata de una conmovedora historia de superación, valentía y coraje, sobre las relaciones padre-hija y la importancia del ‘qué dirán’ en algunas comunidades inmigrantes”. Dos países, Noruega y Pakistán, pero podrían ser otros países cualesquiera de Oriente y Occidente.

Occidente (conjunto de países de varios continentes, cuyas lenguas y culturas tienen su origen principal en Europa) imagina que su cultura es la mejor del mundo, que tiene la mejor religión, la única verdadera; la mejor forma de gobierno, la democracia; la mejor tecnociencia, que ha cambiado la faz de la tierra y que le confiere la capacidad de destruir a todos los seres humanos y parte de la biosfera con sus armas letales. Conocemos el fundamentalismo islámico, “movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza islámica mediante la aplicación estricta de la ley coránica a la vida social”, pero hay otra variante de ese fundamentalismo: la “exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida”, y esta es la que con toda claridad nos muestra esta excelente película.

Y la pregunta es: ¿cuál es la verdad?, ¿cuál es la doctrina a seguir? Todo aquel que pretende ser portador exclusivo de la verdad está condenado a ser fundamentalista y a cerrarse sobre sí mismo, sin diálogo con el otro. Aquí se pueden recordar las palabras del gran Antonio Machado: “¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela”. No lo sé, amigos, no es nada fácil el asunto, pero buscándola unidos será plena.

¿Hay que ser optimistas? ¿Merece la pena ser optimistas? Si el optimismo es “la tendencia a ver y juzgar las cosas en su aspecto más positivo o más favorable” (RAE), ¿qué tiene de malo ser optimista? En realidad, una visión optimista es fundamental para construir un futuro mejor y hemos de incorporarla a nuestras vidas. Sabemos que nuestra percepción de la realidad no es neutra, es decir que prestamos especial atención a aquellos hechos que confirman nuestras creencias. Bertrand Russell, en el prólogo de su autobiografía decía "Tres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la búsqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de acá para allá, por una ruta cambiante, sobre un profundo océano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperación...”. Guerras, violencia, odio, destrucción y muerte por todas partes.

Así que si somos optimistas veremos cosas positivas y si somos pesimistas no veremos más que cosas negativas. Puestos a elegir, me quedo con el optimismo, aunque sea plenamente consciente de los desafíos a los que nos enfrentamos.

La opción por el optimismo necesita alimentarse de personas capaces de cultivar las emociones y la imaginación, de sorprender, de transitar de manera permanente por las fronteras que separan lo posible de lo imposible, de poner en valor el error y la capacidad de equivocarse, de ver lo mejor de las cosas, de empatizar, de perdonar, de crecer, de aportar.

Llegados a este punto, tal vez penséis que he perdido un poco el Norte, pero es que eso tampoco está mal, pues se descubren nuevas direcciones.

Saludos,

Juanra

Txema
1 de nov. de 2018

Amigo que razón tienes cuando dices que te has subido a la rama más alta y que no viene mucho a cuento lo que expones, pero tus reflexiones venidas de ver la película son maravillosas.

Entradas más recientes
  • CF Goicoechea
    1 de nov. de 2018

    Película muy bien filmada y con un argumento claro donde se exponen los problemas de integración dentro de una familia pakistaní establecida en Noruega. Claramente se ven las diferencias entre emigrantes; unos adultos, con todos los condicionamientos sociales y culturales de su país de origen y otros muy jóvenes criados y educados en el país de acogida. Entre planteamientos tan diferentes se llega al choque entre los padres y su hija. Al vivir dicha familia en una especie de gueto, relacionándose fundamentalmente con los de su país de origen, perpetúan los adultos los juicios y criterios recibidos. En las fiestas sociales sólo se reúnen entre ellos, mientras que su hija tiene un pandilla multicultural donde está bien integrada tanto en sus estudios, práctica del deporte y demás aspectos sociales como asistencia a reuniones de grupo o discotecas. Es muy difícil cambiar los criterios que uno posee adquiridos durante la infancia y adolescencia y que quedan para toda la vida como definición de la propia persona. La familia intenta un cambio con la hija por un comportamiento que no admiten e influida mucho por el qué dirán en su comunidad y que piensan influirá en su relación con el resto y que puede dejarles aislados y la mandan con unos familiares a su país de origen completamente desconocido para ella. Pero al final no resulta lo que deseaban. La desconfianza y recelo entre grupos,que en el peor de los casos acaba en intolerancia, aparecen cuando existen diferencias perceptibles, que pueden ser físicas (color de la piel), pero hay otras como la lengua, dialecto o el mismo acento, la religión con todas sus manifestaciones exteriores y su profunda influencia sobre la manera de vivir, el modo de vestir o gesticular, los hábitos públicos y privados. la integración en un nuevo país de acogida exige compromisos formales y un gran esfuerzo por ambas partes. Al final de la película el padre que quiere a su hija por encima de todo, olvidando las duras situaciones por las que la ha hecho pasar, incluida una dura escena de inducción al suicidio; comprende que no puede hacerla cambiar y entre lágrimas la observa marcharse del hogar, cual paloma que abandona el nido, en una fría y obscura noche escandinava. Saludos . Pedro Madrid
  • Txema
    1 de nov. de 2018

    Hola amigos El empiece me descoloca un poco, cómo una adolescente, sí, pero en un entorno extremadamente tradicional, se le ocurre admitir a un chico en su habitación; es una chiquillada pero las consecuencias son tremendamente nefastas para ella sobre todo, pero también para la familia. Me llama la atención que la directora no mencione la consecuente sanción al padre por la paliza al chico, da la impresión de que está mucho más cerca de la educación occidental que de la pakistaní, las autoridades noruegas son correctas y en cambio de su cultura familiar solo muestra todas sus miserias, mira esa policía aborreciblemente corrupta y la poca valoración de la mujer incluso por las mismas mujeres; y es que a la chica nadie le da la posibilidad de explicarse, ha cometido errores pero da la impresión de ser culpable de algún crimen horrendo. La directora gran parte de la película nos muestra a un padre que toma la batuta en reconducir a su hija pero todo cambia con la impactante escena del abismo, ahí se da cuenta que quiere más a su hija que a su tradición o por lo menos que la comprende un poco, y es que a su vuelta es la madre la que retoma la implantación del orden, el padre se mantiene al margen; al padre no le gusta que su hija tenga que quedarse en casa para cuidar al novio implantado y asomado a la ventana solo se ve dolor en su cara, pero porque se da cuenta que ha perdido a su hija querida. Sabiendo la historia paralela de la directora, con lo que nos ha mostrado en pantalla nos da a entender que ha comprendido el proceder de su padre. El final es optimista y al que me gusta agarrarme, como bien ha dicho nuestro amigo Juanra, y es que después de recibir palos por todos lados sin entender por qué se los dan, la joven y valiente protagonista decide tomar su propio camino. La actriz amater está descomunal, la cara que pone cuando la maltratan con tradiciones retrógadas da la impresión de estar totalmente descolocada y sin embargo su caracter que se ha forjado libre la salva de un futruo no deseado. Un abrazo amigos

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