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Txema
nov. 6

AMISTAD EN UN MAR DE DUDAS

0 comentarios

Hola amigos,

En un entorno envuelto por la música fluye la historia de unos personajes adolescentes a los que les surge un aluvión de dudas.

Una pareja de pin y pon donde uno está sumido en la tristeza y el otro que solo tiene claro que quiere montar un negocio de suministros, y asociado a quién se tercie. Unos tortolitos que han sido inyectados de un amor incandescente. Y el protagonista que es el eje de la amistad que con intensidad les une y les capacita para salir de sus dudas continuas, aupándoles el aliento de lanzar notas musicales a todo el que desee oírlas. La cinta trascurre con una dulce y natural templanza que me ha recordado a la delicada “Verano 1993” que también vimos en Perseo.

Pero a la vez me ha producido congoja el sentimiento, de un amor no correspondido, que padece Edu, me ha recordado a mí mismo con una edad pareja.

Este malestar lo dulcifican las deliciosas escenas de humor, destacando esa declaración amoral al balcón equivocado.

Los gestos, pero sobre todo las miradas han relatado un devenir que el protagonista disfruta y sufre a la vez, en ese paréntesis de su monótona vida londinense.

También hay palabras, pocas, pero tan acertadas como las que le dice su mejor amigo, hay cosas que pasan sin que podamos hacer nada, pero en otras somos responsables, en clara alusión a engañar a su chica con su mejor amiga; o como cuando él le dice a Ali, que no encontraron el lugar mágico en el que estuvieron solos por primera vez, porque ya se ha desvanecido el sentimiento que les podría unir.

La lluvia es inoportuna en los momentos más mágicos de su relación, como en ese beso robado a su amistad reposada y tierna; me asalta ese cartel junto al puente que pone “zona inundable” por culpa de esa lluvia altamente inoportuna.

El protagonista tiene claro muchas cosas, pero su falta de decisión le apoca a que las cosas trascurran de diferente manera a la que tenía pensado, como en ese intento de dirigir unas palabras de cariño hacia su hermano en el banquete de bodas. Que palabras tan convincentes le traslada a un hermano que busca un apoyo en él que nunca ha buscado, porque duda en el paso que va a dar, esas que le dice, mira a nuestros padres que después de tantos años juntos se pasean de la mano.

Otra cosa que la vida le enseña a ese tierno personaje principal, es el de disfrutar de sus seres queridos, porque llega el momento en el que ya no están, como le ocurre a su mejor amigo; esa escena en la que se aferra a su madre, pero se aparta, y es entonces cuando ella le dice que la siga cogiendo el brazo para una vez que lo hace.

Por último comentar que se decide a continuar con su pasión musical, debido en gran parte, a las palabras que le lanza un padre adivino de las miradas locuaces del hijo.

Un abrazo

Entradas más recientes
  • evavazquez
    nov. 9

    Voy a acompañaros en los comentarios a la película La banda . Yo creo que se trata de una película que dice mucho con muy poco. La sobriedad es lo que mas la caracteriza. De imágenes, de diálogos. Y aun así traslada perfectamente la duda en la que se haya el protagonista. Tiene que tomar la que tal vez será la decisión más importante en su vida, porque de ella dependerá todo lo demás: quedarse en su pueblo, con sus amigos, con su familia, con lo conocido, lo cómodo o abrirse camino lejos de España, donde probablemente tenga la posibilidad de forjarse un futuro brillante como músico. La época no podía estar mejor reflejada. Nunca hasta ahora España había mandado al extranjero tantos emigrantes formados, cultos, para contribuir a la riqueza de los países de acogida…nada que ver con la emigración que reflejaba la película “Un franco…catorce pesetas”; hasta tal punto esto es así que el Gobierno Vasco ya ha emprendido planes para traer de vuelta a casa tanto talento. Me alegra ver que alguien más coincide conmigo en que la película pone en valor la generosidad como forma de andar por la vida, en una época, la nuestra, en la que escasea. Creo firmemente que Edu podría haber terminado con Alicia, de quien estaba enamorado desde mucho antes que ésta hubiera empezado a salir con Juanma, pero no lo hace porque es más importante la amistad. La amistad es algo que aparece muy bien reflejado en la película, y la honestidad también. Hubo gente en el foro que opinaba que Edu no elegía, que se dejaba llevar por un camino que ya estaba marcado. Si algo bueno tiene el coloquio posterior a la película es que da la posibilidad de que todo el mundo pueda opinar libremente y hay tantas opiniones como butacas ocupadas. Y además esta este foro. Por eso, yo pienso que Edu no sigue un camino marcado, sino el que él se forja. Eligiendo. Para terminar, yo también rescataría la conversación final entre Edu y su padre"nos dolería más que no te fueras" .
  • CF Goicoechea
    nov. 8

    Queridos colegas, esto más que un foro de cine parece un foro literario, donde se analizan los detalles de las películas desde la óptica personal de cada uno y nos sirve para evaluar lo visto en cada una de ellas. No tengo nada en contra de este enfoque siempre que sirva como terapia de grupo. La película me ha gustado, con buena fotografía, narrada con sensibilidad, buena actuación coral de actores noveles; para ponernos frente al eterno problema del paso de la adolescencia a la edad adulta, con los escollos que conlleva. El pasar de la situación de confort ( familia, amigos, tu pueblo, tus lugares comunes etc...) a una situación nueva donde hay que esforzarse, luchar, reinventarse si es preciso; no debe ser fácil, sobre todo si se llevan un montón de dudas e indecisiones en la mochila. Estas dudas del protagonista son el " leitmotiv" de la película, desde el principio, donde rechaza la prueba para la posible participación en la prestigiosa orquesta, la incomodidad que siente entre los suyos al regresar al pueblo, la indecisión de afianzar una relación duradera de su infancia/adolescencia, que sacrifica en aras de la amistad. Todo para darse cuenta de que su lugar no está en su pueblo y volver al lugar de origen de la película, tocando en la orquesta londinense mencionada. La no abundancia de diálogos y la profusión de miradas y actitudes que lo dicen todo, prestigian la película y nos hacen vivir con cierta melancolía toda la historia. Saludos Pedro Madrid
  • bermejoarnaiz
    nov. 8

    Hola a todos: Ayer vimos en Perseo la película ‘La banda’, de la que disfruté muchísimo. Para empezar, me pareció muy fácil de digerir, sin comerme la cabeza, observando con mis ojitos, que es por donde entran y salen los afectos... “quizá porque mi niñez, sigue jugando en tu playa...” No es una película en la que haya una problemática que resolver, sino que está hecha para el deleite de la observación y del recuerdo. Es un canto a la cotidianeidad de los reencuentros, pero con esa lucha emocional que nos muestran los personajes. Es fácil identificarse con alguno de los protagonistas, porque todos habremos pasado por el viaje hacia la madurez, que es uno de los retos más complicado a los que se enfrenta una persona a lo largo de su vida. No solo Edu se cuestiona su futuro y cómo afrontarlo; también podemos identificarnos con alguno de los otros personajes, o al menos encontrarnos con algunas situaciones que hemos vivido al dejar atrás la inocencia de la infancia –que acaba con la primera mentira– o la adolescencia: los estudios, el primer amor, el trabajo, la familia, las responsabilidades… Aprecié una química extraordinaria entre Edu y Alicia, que nos hace partícipes de su relación de amistad y amor. A favor de ambos está la naturalidad con la que nos muestran su amistad, y ella solo necesita de su mirada y su sonrisa para saber hacia dónde dirige sus sentimientos. No hay que olvidar que también plantea excelentes escenas entre padre, hijo, y hermanos, pero eso es harina de otro costal, al menos para mí en este instante. Y mención especial merece Farinas, el eterno emprendedor; me pareció envidiable vivir con tanta confianza en una meta, aunque ambas fueran ficticias, la meta y la confianza. En ningún momento está clara la época que recrea –aunque es muy apreciable la ausencia de teléfonos móviles– pues las situaciones que trata, al fin y al cabo, son comunes para casi todas las generaciones y son los protagonistas quienes, gracias a su naturalidad, nos hacen partícipes de sus sentimientos como si fueran los nuestros. Muchas de esas situaciones fueron de gran felicidad, y, a pesar de ello, la nostalgia nos tortura con una dolorosa melancolía originada por el recuerdo de una dicha perdida. Esta película nos permite disfrutar de una comedia dramática capaz de hacernos reflexionar sobre nuestras propias decisiones pasadas y volver a enamorarnos de la mano de sus protagonistas. Es una película preciosa, llena de sensibilidad que, inevitablemente, le acaricia a uno los recuerdos. Y también con situaciones cómicas que no podían faltar, pues el sentido del humor –una de las grandes creaciones de la inteligencia– es, sin duda, una de las mejores maneras de afrontar las dificultades. En el auditorio, por supuesto, trato de atenuar un poco la sonoridad de mis carcajadas, que frecuentemente son algo escandalosas, aunque en ningún caso molestas. Creo que sé reír, y lo hago con fuerza, pero con sinceridad y simpatía, nunca como si adulara ni en actitud aquiescente sino respondiendo siempre a cosas que me hacen verdadera gracia. Soy un hombre generoso dispuesto a percibir lo cómico de las situaciones y aplaudir las bromas, por lo menos las verbales, y disfruté mucho de la comicidad de la pandilla, tal vez en su conjunto, porque hay personas que nos hacen reír, aunque no se lo propongan; lo logran sobre todo porque nos contenta su presencia y así nos basta para soltar la risa con muy poco, solo con verlas, estar en su compañía y oírlas. Al salir del cine puse atención, como casi siempre, a los comentarios de otros espectadores, y eran unánimes: ternura, complicidad, canto a la amistad y al amor, etc. La vida es un bien precioso y el hecho de catarla sorbo a sorbo, con sus alegrías y tristezas, constituye para la cuadrilla protagonista el meollo de la cuestión. Sin olvidar la necesidad de aprender a convivir en armonía sin herir a los que no piensan como tú. Edu, el protagonista principal, es capaz de renunciar al amor de su vida por amistad. La chica, Alicia, merecía la pena. Pero pudo más la amistad con Juanma —aún a sabiendas de que este laboraba en tajo ajeno beneficiándose a Rebeca–. Y, como siempre, desde mi atalaya, hago mis reflexiones. ¿Conseguirá Edu olvidar su primer gran amor o pensará durante toda su vida que nunca debió dejar pasar esa maravillosa oportunidad que se le ofreció? ¿Y el beso que le da Ali bajo la lluvia? ¡Ay, amigos! ¡Otra oportunidad desaprovechada! El primer beso es como pulsar un interruptor en la oscuridad, pero Edu seguía en su mundo, a oscuras, aunque algunos pensaréis que era un héroe dispuesto a cargar con ese fardo toda su vida, como Roberto Carlos que cantaba... “Estoy amando locamente a la enamorada de un amigo mío. Su amor no podrá ser mío por estar enamorada de un amigo fiel”. Cuántas canciones reflejan estas situaciones, de amor, dolor, sufrimiento, aceptación, como ‘Yesterday’ ‘Qué tiempo tan feliz’ etc. ¿No sería aconsejable vivir la vida con intensidad, más que pensar en su extensión? La vida es una ficción basada en hechos reales. En una ocasión recordé a una buena amiga que Oscar Wilde, en su apasionante novela ‘El retrato de Dorian Gray’ escribió: “La gente muere de sentido común, Dorian, con una oportunidad perdida tras otra. La vida es el presente, el futuro no existe. Haz que la vida arda siempre con la llama más intensa”. Pero claro, esto se lo decía lord Henry Wottom, el hedonista y amoral consejero de Dorian Gray, que también frecuentaba sórdidos burdeles y decadentes fumaderos de opio en Londres. Decidan ustedes, queridos amigos... Existe un tipo de generosidad que consiste en regalar nuestra ausencia, como hace Edu al final de la película. El dolor nos vuelve profundos, pero cuando se nos pasa volvemos a las tonterías habituales. Edu no consiguió encontrar el maravilloso lugar adonde iba con Ali cuando era niño y se convenció de que ya no existía. Poco a poco irá descubriendo aquello que decía el ‘replicante’ Roy Batty al final de ‘Blade Runner’: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia”. Hasta siempre, amigos, Juanra

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